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La Beata de Son Torrat

La Beata de Son Torrat

Esto era y no era una mujer muy religiosa que vivía en las casas de Son Torrat. Con los ojos dirigidos hacia el cielo, repetía de vez en cuando la frase: “Cuerpo pecador, ¡mortifícaaaaaate!”. Y de ahí que cuando tenía sed, en lugar de un trago de agua, bebía vino; cuando tenía que merendar, dejaba a un lado un trozo de pan con aceite y se zampaba tres bandejas de “arròs brut”; al ser hora de comer, decantaba las sopas y se engullía una lechona entera; y para cenar, nada de un huevo frito: ¡un buen guiso de pelotas! La beata de Son Torrat, por tanto, cumplía punto por punto con el precepto de sufrir todo cuando pudiera: “Cuerpo pecador, ¡mortifícaaaate!”.

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